Se apaga la luz y siento la brisa de tu sonrisa. Se apaga la luz y queda la armonía de ese beso en tu mejilla, que nos despide de este día.
Durante un beso, no hay prisa en tus pantorrillas, mis labios en tu rodilla, y la mirada inquieta mirando hacia arriba, donde tu belleza se asoma y la pasión se desborda.